VOCABULARIO IV

VOCABULARIO IV: INCUNABLE

 

En casi todas las lenguas del mundo -incluida la nuestra- existen palabras que alguna vez perdieron su significado original y que, con el tiempo, pasaron a (mal) definir cosas muy distintas.

Tal es el caso de un término cuyo uso hoy en día es popular, pero erróneo, y que está estrechamente relacionado con el universo de los libros y la encuadernación: incunable. Utilizado frecuentemente, casi como un adjetivo, para definir todo libro 'antiguo' o 'muy antiguo', lo cierto es que el término incunable determina no un cierto tipo de libro sino que, más bien, una época en la historia del mismo.

Incunable (del latín incunabulæ, en la cuna) hace referencia a los primeros cincuenta años después de la invención de la imprenta (1453) y a todos los libros impresos en ese período (dicho de otro modo, a todos los libros impresos en vida de Gutenberg o mediante imprentas fabricadas directamente a partir de la original). Esto quiere decir que, salvo en casos muy excepcionales, sólo los libros impresos entre 1453 y 1500 son incunables.

DICHOS Y PROVERBIOS

DICHOS, CITAS Y PROVERBIOS

 

 

A falta de tema para esta semana, aquí va una selección de dichos, citas y proverbios relacionados con bibliotecas, libros y lectura, comenzando por uno de los más notables (a la izqu.) y que da el tono para todos los demás.

La búsqueda de las distintas frases fue el punto inicial de mi primer libro túnel, Armario. La tarea no fue fácil, ya que se trata de un tema poco común y raramente presente en las distintas tradiciones de refranes y proverbios de cada país; sin embargo no son pocos los escritores, pensadores, estadistas y filósofos que, más de alguna vez en sus vidas, hablaron de la importancia esencial de los libros.

Otras tres frases memorables, pero que no encontraron espacio en el libro túnel, también merecen estar aquí: 'De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria' (J. L. Borges). 'El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho' (Miguel de Cervantes). 'Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora' (probervio hindú).

 

Para terminar, una cita igualmente destacable y la única que se opone a todas las demás. Desde su punto de vista, Mao tenía toda la razón... pero quizás también desde el nuestro: puesto que, para bien o para mal, pocas cosas en la vida pueden cambiar a un ser humano como lo hacen los libros...

VOCABULARIO III

VOCABULARIO III: SIGNATURA, RECLAMO Y NUMERACIÓN

 

En una de nuestras entradas anteriores (Diseñadores y Encuadernación) hablamos de los distintos términos que definen el 'cuerpo' de un libro, desde la perspectiva de la encuadernación: hoja, página y cuadernillo:

Hojas, páginas y cuadernillos se ordenan, básicamente, por el texto que estos soportan, premisa que nos lleva directamente al tema de esta entrada: la ordenación y compaginación de un libro.

Hasta hace muy poco, no más de ciento cincuenta años, la encuadernación era un oficio puramente manual y, como tal, siempre acarreó la posibilidad de que, al coser el libro, el encuadernador se equivocase en el orden de páginas y cuadernillos. Para evitar que esto sucediese, se inventaron tres sistemas de ordenación, utilizados en distintas épocas de la historia: el reclamo, la signatura y la numeración

El reclamo, en uso desde el siglo XII, es una palabra que se encuentra en el margen inferior de cada página, a la derecha, y que reproduce la primera palabra de la página siguiente. Mientras el libro fue manuscrito -y 'producido' uno a uno- la posibilidad de un error en la compaginación era muy rara, por lo que las páginas sólo eran ordenadas mediante este sistema.

Con la invención de la imprenta en 1450, al reclamo se sumaron dos nuevos sistemas de ordenación: la signatura y, un siglo más tarde, la numeración.

La signatura es una indicación impresa en la primera página de cada hoja de un cuadernillo y que, al igual que el reclamo, va puesta en el margen inferior. Constituidas por letras y números (A, A2, A3, etc.*), las signaturas estaban destinadas al impresor y al encuadernador para permitirles la correcta ordenación de los cuadernillos y, al mismo tiempo, la corrección de eventuales errores de impresión.  

El sistema de numeración de las páginas fue el último en aparecer (siglo XVI); es también el único que se conserva sin cambios hasta el día de hoy**.

*   También se numeraba con números romanos, tanto con minúsculas (ii, iii, iv, v...) como mayúsculas (II, IV, V...). Por otra parte, si el número de los cuadernillos era mayor a las letras del abecedario, estas se repetían pero en forma doble: Aa, Bb, Cc, etc. (ej.: Aa - Aa 2 - Aa 3, etc.).

**  El último sistema para el orden de los cuadernillos fue el de trazos impresos en el pliegue central de los cuadernillos (ver imagen). Frecuente hasta mediados del siglo XX, este sistema dejó de ser utilizado una vez que la producción de libros se volvió completamente industrial y automatizada.

LAS BIBLIOTECAS MÁS BELLAS DEL MUNDO

LAS BIBLIOTECAS MÁS BELLAS DEL MUNDO

 

Todas las ciudades importantes de todos los países del mundo, desde los más jóvenes hasta los más viejos, cuentan al menos con una biblioteca pública. Cientos de ellas caben tan sólo en un par de estanterías, mientras que otras son tan grandes que ocupan edificios enteros; muchas no tienen más que algunos años de existencia, y otras son tan antiguas que su origen se pierde en el tiempo. 

Entre todas ellas se encuentran algunas de las bibliotecas más bellas del mundo, muchas de las cuales a menudo son visitadas como quien visita un museo: por su renombre, por su historia, su arquitectura y las obras que contienen. Pero ninguna de ellas existiría sin los libros que custodian ni sin lectores que las mantengan en vida y en pie: y esa es su gran maravilla. Ninguna biblioteca, por más bella que sea, será jamás un museo: porque están, y siguen, vivas.

VOCABULARIO II

VOCABULARIO II: EL LIBRO

 

Como mencionábamos en la entrada anterior, el códex comenzó a utilizarse hace más de mil años. Si bien los siglos aportaron distintos cambios tanto en técnicas como en materiales, la estructura original se mantiene sin mayores cambios hasta el día de hoy. La imagen a continuación muestra un libro con los nombres de sus partes más importantes y comunes; más abajo va la definición de algunas de ellas:

Bisagra: canal o pliegue que se encuentra entre el lomo y las tapas y que une y articula ambas partes.

Capitel: cinta de seda o bordado de uno o dos colores que se pone en algunas encuadernaciones en la cabeza y en el pie del lomo (1). Originalmente los capiteles eran bordados a la costura misma y su objetivo era impedir que, al tomar el libro desde una estantería (2), se rompiera el material de recubrimiento de las tapas (por lo general cuero).

Ceja: Parte de las tapas de un libro que sobresale del volumen constituido por las hojas y páginas.

Guardas: hojas de papel que se ponen al principio y al final de los libros para su protección; pueden ser tanto decoradas como de un solo color. En contraposición, las hojas de respeto son las páginas blancas y/o en blanco que, en algunas ediciones más cuidadas, vienen después de las guardas y antes de la portada (página de título).

Soporte o nervio: cinta de algodón o cordón de cuero o de cáñamo en que se apoya la costura de un libro (3). Actualmente la mayor parte de los libros, sobre todo en el caso de ediciones muy grandes, la costura se hace de manera industrial y no lleva soporte alguno.

Tejuelo: etiqueta de cuero o de papel que va en el lomo del libro y que lleva el título y/o el autor de la obra. Actualmente se prefiere imprimir estos datos directamente sobre el material del lomo; las etiquetas, en cambio, por lo general son utilizadas para algunas ediciones más cuidadas.


ENLACES

VOCABULARIO I

VOCABULARIO I: SOPORTES DE ESCRITURA

 

Hoy comenzamos a publicar una serie de entradas destinada más que nada a quienes no están familiarizados con el oficio. Bajo el nombre de Vocabulario, la serie dará a conocer los términos más importantes utilizados para describir el libro y la encuadernación (para quienes quieran saber más sobre los mismos, al final de todas las entradas podrán encontrar un listado de enlaces relacionados con cada tema tratado).

A continuación la primera entrada de nuestro Vocabulario.


La definición literal del término libro es soporte de escritura. Dicho soporte no siempre fue el que conocemos hoy, es decir un cuerpo constituido por páginas y protegido por dos tapas. Este formato, que los historiadores llaman códex, existe más de mil años; sin embargo el primer soporte conocido fue una piedra. La imagen a continuación muestra los sucesivos y variados soportes de escritura utilizados antes de la aparición del pergamino y del papel:

El antecesor del códex -nuestro libro actual- fue el volumen. En forma de una larga banda enrollada sobre un listón de madera, el volumen existió fundamentalmente en papiro y en pergamino* -el papel sólo aparecería varios siglos después-. Ampliamente utilizado en la época del dominio romano, los fondos de grandes bibliotecas de la Antigüedad, como la de Alejandría, estaban constituidos sólo por volúmenes:

La evolución del volumen hacia el códex se produjo cuando esa larga banda enrollada comenzó a cortarse en trozos pequeños, los que, doblados en dos, originaron las páginas**:

Este cambio de estructura desencadenó uno de los hechos más fundamentales de la historia del libro -casi tanto como la invención de la imprenta en 1450-, y uno de los pocos que perdura hasta el día de hoy: una nueva  forma de leer.

 

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* Pergamino: uno de los dos materiales que se obtienen a partir de pieles animales (el otro es el cuero)

** Actualmente se cree que uno de los soportes de escritura más influyentes en este cambio fue la tablilla encerada utilizada por los cristianos en la época de las grandes persecuciones romanas (S. I d.C.)


ENLACES

DEFINICIONES

DEFINICIONES

 

En el mundo de los libros y la encuadernación existe un debate de larga data pero que, en los últimos años y con la masificación de las artes y los oficios, se ha vuelto recurrente: ¿qué es un libro de artista? ¿Y un libro objeto? La discusión es internacional y lo cierto es que no hay una sola, única respuesta; basta con buscar ambos términos en Google para encontrarnos con un sinnúmero de interpretaciones. Ninguna es incorrecta; sin embargo, a menudo la amplitud o vaguedad de muchas de ellas hace difícil entenderlas. Es por esto que hoy compartimos definiciones que, si bien no pretenden aportar nada nuevo, buscan precisar -de manera muy elemental- el concepto: más que nada para quienes nada saben sobre el tema, pero también como punto de partida de una investigación mayor*.

ENCUADERNACIÓN ARTÍSTICA: libro de formato tradicional pero cuya encuadernación se relaciona estrechamente con el contenido de la obra:

LIBRO DE ARTISTA: libro, encuadernado o no, que contiene una obra gráfica en particular (ilustraciones, grabados, fotografías, etc.), un texto editado de manera no tradicional o ambas cosas:

LIBRO OBJETO: obra artística creada a partir de la definición primera del término libro, esto es soporte de escritura. Con sólo esta premisa en común, los libros objeto se pueden presentar bajo un sinnúmero de formas, tamaños y variantes:


* Desde luego se trata de nuestra propia interpretación, es decir, de lo que creemos que son, o deberían ser, cada uno de los tres conceptos, particularmente los dos últimos (y actualmente los más controvertidos)

MANUALES PARA DESCARGAR

MANUALES PARA DESCARGAR

 

Estos son algunos de los manuales de encuadernación completos que es posible encontrar en la web; bajo el formato pdf, es posible descargarlos gratuitamente. El último, sin embargo, bajo el formato de imágenes y videos, muestra cómo hacer herramientas, tales como un telar de costura y una pestañera de madera pequeña.

Si bien todos comienzan por lo básico, manuales como estos son útiles sobre todo para quienes ya tienen alguna experiencia en encuadernación. Sin embargo, es recomendable no olvidar que un manual jamás reemplazará la formación a través de clases. Por muy completo y detallado que sea, ningún libro, vídeo o imagen puede reproducir algo particular de cada enseñante y esencial en el aprendizaje de cualquier oficio manual: los gestos.

VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

 

Hace un tiempo publicamos una entrada titulada El valor de nuestro trabajo en la que hablábamos del tema aunque desde la perspectiva de la encuadernación y de la edición y diseño de libros. En esa ocasión emulamos un cartel, descubierto en Facebook, redactado por una orfebre y cuyo texto se relacionaba con su trabajo, pero que adaptamos perfectamente a nuestro tema, el valor del trabajo.

Aunque sin cartel esta vez, hoy repetimos la experiencia, pero desde el punto de vista de la encuadernación-restauración de libros; un poco en respuesta a las preguntas y/o comentarios más frecuentes que nos hacen la mayoría de nuestros clientes, tanto al inicio del trabajo como en el transcurso del mismo. Una de ellas es “mi libro no tiene casi, casi nada, ¿cómo puede costar tanto pegar un par de hojas y volver a ponerle las mismas tapas?”; y la otra “le dejé mis libros hace cinco días en su taller, ¿todavía no están listos? ¡Pero si no había casi nada que hacerles!”.

En vista de las circunstancias y a modo de respuesta, aquí van algunos comentarios que esperamos aclaren al menos algunas dudas al respecto:

  • Un restaurador es –y debe ser-, antes de nada, un encuadernador experimentado. En ese sentido los estudios y la experiencia nos igualan a los médicos: aprender, conocer, entender y saber para tratar.

  • Un restaurador no arregla, remienda ni repara; restaura.

  • Un restaurador necesita tiempo, como todo aquellos que realizan trabajos manuales; pero el de la restauración es un trabajo particularmente lento: un libro en mal estado puede llevar días en ser restaurado, pero a veces semanas e incluso meses.

  • Un restaurador –al menos en Chile- nunca cobra por la realización de un presupuesto, por mucho tiempo que estos requieran (lo que en cambio sí hace un técnico tan sólo por revisar a domicilio una lavadora o una estufa a reparar).

  • Un restaurador cobra sólo por su tiempo y los materiales necesarios para la realización de su trabajo, indiferentemente del valor –sentimental, monetario, histórico u otro- de la obra a intervenir (si aún le quedan dudas sobre esto último, piense: ¿cuánto cobra, por horas o por día, una persona cualquiera para realizar el aseo y otros trabajos domésticos en una casa?).

Finalmente, nunca recurra a un restaurador –uno calificado- si no está dispuesto a invertir en el trabajo bien hecho de alguien experimentado. Si  no es así… mejor guarde su libro en un caja. 

 

MUSEO DEL PAPEL

MUSEOS DEL PAPEL

 

Como algunos sabemos, los chinos inventaron el papel en el siglo V dC. Durante siglos estos conservaron el secreto de su fabricación, pero en el año 751 y en el marco de derrota bélica, los árabes lo conocieron a través de algunos prisioneros chinos, entre los cuales se encontraban varios artesanos papeleros.

Cuatrocientos años más tarde y gracias a la invasión de los árabes, el papel hizo su entrada en Europa. Si bien este tardó un largo tiempo en ser adoptado por los europeos -cuyos libros no conocían hasta entonces otro material que el pergamino para sus páginas-, a fines del siglo X el conocimiento de la fabricación del papel ya se había expandido por Europa*.

Hasta el día de hoy Játiva (España) y Fabriano (Italia) se disputan por cuál de las dos fue la puerta de entrada del oficio papelero en el continente europeo (la invasión árabe se realizó justamente a través de estos dos países**); actualmente, sin embrago, es Fabriano la más conocida, quizás porque su nombre es también el de una importante marca de papeles a nivel internacional.

Pero mucho antes que el de la marca, Fabriano es el nombre de la ciudad en la que se encuentra uno de los principales museos del papel en Europa: el Museo della  Carta e della Filigrana. En él es posible conocer paso a paso no sólo el antiguo y tradicional proceso de fabricación del papel, sino que también el de impresión a caracteres móviles; el museo ofrece, además, distintos cursos y talleres durante todo el año.

Otros museos:

Para quienes quieran conocer o saber más de la historia del papel, aquí van algunos enlaces de interés:


* El documento sobre papel más antiguo del que se sabe -un manuscrito de Roger, rey de Sicilia- data del año 1102

 ** Más precisamente a través de Granada y Sicilia; en ese entonces ni España ni Italia existían como tales, es decir como los países que conocemos hoy.

ALTERNATIVAS

PRENSAR: ALTERNATIVAS

 

En encuadernación, dos máquinas esenciales son la 'pestañera' (que se utiliza, entre otros, para encolar y/o redondear lomos) y la prensa. Pero mientras tanto la primera es casi imposible de encontrar en Chile, las pocas prensas que, de vez en cuando, aparecen en el mercado se venden, por lo general, a precios exorbitantes .
La imagen a continuación muestra una buena alternativa; se trata de una pequeña prensa 'de mano', sencilla de realizar y perfecta para quienes dan sus primeros pasos en el oficio.

Los materiales necesarios son: dos tablas de madera tipo terciado o de trupán*, cuatro tornillos grandes con cabeza redonda, cuatro golillas y cuatro 'mariposas'; y como herramienta, un taladro.

Las medidas que aparecen en la imagen son sólo una sugerencia; sin embargo y para una mejor resistencia, la distancia entre los agujeros y los bordes de las tablas y la de los agujeros entre sí no debería ser menor a 1,5 cm.

La serie de agujeros de la derecha (y cuyo número dependerá del largo de nuestras tablas) permitirá adaptar esta prensa al tamaño del libro con el cual estemos trabajando. Esperamos que esta alternativa le resulte útil a más de uno; y, si es así, ¡por favor no dejen de comentarnos qué tal les resultó!

 

* Terciado, trupán  (tipo de maderas aglomeradas) o cualquier otra madera dura y resistente, pero se recomienda no utilizar pino, ya que se trata de una madera demasiado blanda y liviana.

FLIPBOARD

FLIPBOARD

 

Flipboard, hasta hace poco sólo para tablets y teléfonos y ahora también disponible en la web, es una plataforma digital de noticias, novedades y otros bajo la forma de revistas. Los usuarios pueden crear sus propias revistas, alimentadas por las de otros usuarios y por las redes sociales y los medios informativos (tales como CNN, BBC, National Geographic, etc.) presentes en Flipboard, o bien con entradas y enlaces escogidos en la web. 

La otra particularidad interesante de Flipboard es que las revistas pueden ser colaborativas, es decir mantenidas por dos o más usuarios; además, ahora es posible publicarlas y leerlas en la web (anteriormente sólo exitía como aplicación para teléfonos y tablets). Gracias a esto hoy compartimos cuatro revistas, todas dedicadas a distintos temas relativos a la encuadernación y el libro. Más adelante publicaremos otras con nuevos temas y noticias.

LIBROS ENCADENADOS Y OTROS

Fotografía: Julie Somers

Fotografía: Julie Somers

LIBROS ENCADENADOS

 

 

 

 

Indagando acerca del tema de los libros con cadenas y las bibliotecas 'encadenadas' -lo que probablemente será sujeto de alguna próxima entrada-, encontré dos sitios en internet realmente muy interesantes, particularmente para los apasionados por la historia, como es mi caso. Creados y mantenidos por Erik Kwakkel, investigador  e historiador del libro medieval de la universidad de Leiden, Holanda, ambos sitios -blogs en realidad- tratan de temas similares, es decir del libro antiguo y medieval; pero si el primero es más personal, un poco a la manera de una bitácora, en el segundo (MedievalBooks) las entradas se pueden buscar por tema o por palabra clave o tag, lo que facilita mucho más la lectura. En ambos casos, sin enbargo, cada entrada es una invitación a ir un poco más allá, saber más y encadenar nuestras propias búsquedas...

Nota: Erik Kwakkel dirige, además, Turning Over a New Leaf, el proyecto de la Universidad de Leiden (Alemania) sobre la investigación de la influencia del libro medieval, (anterior a la invención de la imprenta) sobre los cambios culturales.

EDITAR UN LIBRO

EDITAR UN LIBRO

 

Para editar un libro, por lo general se recurre a una editorial o bien a algún diseñador especializado en el tema. Pero ¿qué pasa cuando nuestra mejor alternativa resulta ser la auto-edición? Esto sucede muchas veces por razones económicas, porque no necesitamos más que un número limitado de ejemplares o bien porque nuestro proyecto de libro tiene exigencias -de diseño, de materiales, etc.- que ninguna editorial podría editar a un costo medianamente accesible.

El gran problema se presenta a la hora de querer convertir nuestro documento original en uno ‘imprimible’ en páginas continuas, susceptibles de convertirse en un libro bien compaginado una vez impreso. Desde luego existen programas especialmente diseñados para ello, como el InDesign de Adobe, pero su complejidad inicial requiere una buena dosis de experiencia para manejarlos bien.

Pero aquí va una buena noticia: en nuestro sitio hemos publicado un tutorial o pequeño manual de edición, realmente "a prueba de tontos"☺; como si fuera poco, en internet es posible encontrar varios programas ‘compaginadores’ que no requieren conocimientos previos; muchos de ellos, además, son gratuitos. A continuación presentamos tres de ellos:
ImposeOnline
Bookbinder
Montax Imposer

Y si lo que necesita es inspiración para la portada de su futuro libro, aquí va un sitio de sólo portadas -tapas- de libros, de los más variados estilos:
The Book Cover Archive


Nota: si, a pesar de todos los recursos gratuitos que es posible encontrar en la web, no se anima a editar su propio libro, recuerde que el de la edición es uno de los trabajos realizados por nuestro taller. No somos editores y tampoco una imprenta; pero sí estamos capacitados para diseñar, imprimir y encuadernar libros de pequeño y mediano formato, en tirajes de un máximo de cien ejemplares.

MÁS ENANITOS

MÁS ENANITOS

Hace un tiempo publicamos una entrada sobre libros en miniatura y la Miniature Book Society. Algunos días atrás volvimos a encontrarnos con el tema en un artículo del periódico británico The Telegraph: The world's most beautiful miniature books (Los libros en miniatura más bellos del mundo). En casi todos los casos aparece el interior de los libros, la mayor parte ellos ilustrados con dibujos, grabados y otros. Sólo unos pocos libros muestran sus tapas, que en el caso de las miniaturas eran, por lo general, recubiertas de piedras y metales preciosos (lo que finalmente los convertía joyas por sí mismos). El que aparece en esta entrada perteneció a Anne Boleyn (Ana Bolena), segunda mujer de Enrique VIII de Inglaterra, y actualmente se encuentra en la British Library (Biblioteca Nacional Británica).

DISEÑADORES Y ENCUADERNACIÓN

DISEÑADORES Y ENCUADERNACIÓN

 

A menudo sucede lo mismo: un diseñador edita y diseña un libro que luego quiere hacer encuadernar a mano, ya sea porque se trate de una publicación de pocos ejemplares o de un ejemplar único. Lleva entonces su libro ya impreso al encuadernador... y este se encuentra con un sinnúmero de hojas sueltas, impresas casi de borde a borde, y sin hojas de guarda o de respeto. Es decir, un libro cuyas posibilidades de encuadernación serán muy restringidas y que, por lo tanto, nunca permitirán lo esencial de una bien hecha: que el libro se abra completa y perfectamente.
Alguna vez un experto en comportamiento animal dijo que el problema entre perros y gatos reside esencialmente en que ambos utilizan los mismos gestos -agitar la cola, bajar las orejas, arquear el lomo, sostener la mirada o no mirarse, etc.- para expresar cosas totalmente distintas, lo que los lleva, por consiguiente, a una absoluta 'incompresión de lectura' del otro, con las consecuencias que todos conocemos.

Algo parecido sucede con encuadernadores y diseñadores de libros, pero al revés: utilizamos distintas palabras para nombrar las mismas cosas: hoja/página, cuadernillo/librillo, guardas/hojas en blanco, etc.

Es por eso que nos parece importante acotar y precisar algunos términos. Es decir, dar a conocer a los diseñadores lo que, para nosotros, significan hoja, página y cuadernillo, y luego los tres elementos esenciales sobre los que se construye una buena encuadernación (y, de paso, una edición perfecta): cuerpo del librohojas de respeto y hojas de guarda.

Como vemos en la imagen, para un encuadernador, una hoja es un pliego entero que se divide en dos páginas; y las páginas no tienen derecho/revés (cada página es una sola, con su derecho y su revés).

En cuanto a los términos cuerpo del libro y hojas de respeto y de guarda, estas últimas se definen como sigue:
Hoja de guarda: la hoja que se encuentra al abrir el libro, pegada por un lado a la tapa y por el otro al cuerpo del libro. Esta puede ser de color o decorada
Hojas de respeto: la o las hojas en blanco que van entre las de guarda y el cuerpo del libro. Esta puede ser una sola, pero también dos o tres, dependiendo del volumen (tamaño en páginas) y del tipo de libro.

Esperamos que esta entrada llegue el mayor número posible de diseñadores... pero también de encuadernadores! Y no seguir relacionándonos -trabajando juntos- como perros y gatos...

ESCRIBIR E ILUSTRAR EN LA EDAD MEDIA

E S C R I B I R   E   I L U S T R A R   E N   L A   E D A D   M E D I A

 

Como muchos sabemos, YouTube es una extraordinaria fuente de información y, entre otros, de aprendizaje e intercambio de ideas y conocimientos.

En lo que respecta a los oficios del libro, esto no se queda atrás; es así como podemos encontrar desde los tutoriales más sencillos y básicos hasta verdaderos documentales sobre la historia del libro y la encuadernación.

Entre estos últimos destaca el que hoy compartimos, Making Manuscripts, publicado por el Getty Museum. El documental muestra detalladamente cómo se hace, se escribe y se ilustra un manuscrito medieval, desde la elección de la piel con la cual se fabricará el soporte hasta la última pincelada del ilustrador. ¡Imperdible!

Otros videos del Getty Museum sobre manuscritos iluminados

MÁS PAPEL DECORADO: BRIGITTE CHARDOME

M Á S   P A P E L   D E C O R A D O:  B R I G I T T E   C H A R D O M E

Hace unos días nos enviaron el enlace al sitio de una artista francesa, Brigitte Chardome, especializada en papeles decorados. Su fuerte es el papel al engrudo, en distintas versiones, pero también realiza papeles decorados con técnicas poco frecuentes y novedosas: a la trementina, conteñidos y estampados, ‘tejidos’ con papeles de revistas y otros.

Desafortunadamente para nosotros B. Chardome se encuentra en Paris, y sus papeles se venden sólo en Europa (¡y en Japón!); sin embargo su trabajo puede resultar una buena fuente de inspiración para todos quienes realizan la misma actividad o están pensando en aventurarse por el precioso mundo del papel decorado.

CONSERVAR NUESTROS LIBROS

C O N S E R V A R   N U E S T R O S   L I B R O S

 

La conservación y restauración de libros es un trabajo complejo al que, por lo general, se dedican sólo encuadernadores y conservadores/restauradores; es decir, profesionales experimentados y con amplios conocimientos en historia del libro, de la encuadernación y de los distintos materiales asociados -papel, tela, cuero, pergamino, etc.-. Sin embargo ningún conocimiento previo es necesario para cuidar y mantener en buen estado nuestros libros.

Lamentablemente los libros actuales no son como los de antes, realizados a mano, con materiales de calidad y hechos para durar mucho tiempo, y que, habitualmente, sólo se encuentran en museos y bibliotecas públicas. Las nuestras, en cambio, están constituidas generalmente por libros  modernos y de una calidad a menudo muy inferior... pero no por ello menos valiosos. En toda biblioteca personal, por pequeña o grande que sea, siempre hay un libro especial, nuevo o viejo, bello o feo, contemporáneo o antiguo, pero lo suficientemente importante como para querer preservarlo de la mejor manera posible. Y en ese sentido y para tal fin, todos podemos ser conservadores de nuestros propios libros.

En pocas palabras conservar significa minimizar lo más posible los daños ambientales y de uso que pueden afectar a los libros. Siguiendo esta premisa, aquí van algunas recomendaciones que cualquiera puede adoptar en casa, sin más esfuerzo que algo de paciencia, constancia y dedicación.

  • MANTENGA LOS LIBROS LO MÁS ALEJADOS POSIBLE DE LA LUZ SOLAR, en particular si es directa
  • REALICE UNA LIMPIEZA PERIÓDICA de estantes y libros; una brocha suave o un paño seco, sacudido y cambiado cuando sea necesario, hará perfectamente el trabajo.
  • NUNCA UTILICE UN LIBRO PARA PRENSAR y/o SECAR HOJAS O FLORES. Estos no sólo pueden dejar manchas irreversibles sino que, además, pueden arrugar y deformar considerablemente las hojas de un libro.
  • NUNCA TOME LOS LIBROS POR LAS TAPAS. La bisagra (la unión entre el cuerpo del libro y sus tapas) es, generalmente y por la sola acción de abrir y cerrar el libro, el punto más débil de una encuadernación y el más susceptible de romperse.
  • NUNCA PONGA UN LIBRO ABIERTO BOCA ABAJO ni DOBLE NINGUNA DE SUS PÁGINAS para marcar un punto de lectura o una página en particular; para ello utilice siempre un marcador (un trozo de papel, una tarjeta, una cinta, etc.).
  • Si en su biblioteca hay LIBROS MUY PESADOS, ya sea por su tamaño y/o por su volumen -como, por ejemplo, un diccionario o una enciclopedia-, de ser posible póngalos y manténgalos EN SENTIDO HORIZONTAL. Un libro voluminoso puede llegar a romper hasta la más firme de las encuadernaciones.
  • Por último, NUNCA, JAMÁS, INTENTE REPARAR UN LIBRO DETERIORADO CON CINTA ADHESIVA (scotch, masking-tape, cinta de embalaje, etc.): esta puede dañar aún más uno en mal estado y el efecto de su adhesivo, tanto sobre papel como sobre tela y cuero, es siempre irreversible. Como medida provisoria puede forrar sus tapas o envolverlo completamente en papel blanco corriente -nunca de periódico o kraft, ya que se trata de papeles de baja calidad y poca duración -, hasta que le sea posible hacerlo restaurar por alguna persona capacitada.