CONSERVAR NUESTROS LIBROS

C O N S E R V A R   N U E S T R O S   L I B R O S

 

La conservación y restauración de libros es un trabajo complejo al que, por lo general, se dedican sólo encuadernadores y conservadores/restauradores; es decir, profesionales experimentados y con amplios conocimientos en historia del libro, de la encuadernación y de los distintos materiales asociados -papel, tela, cuero, pergamino, etc.-. Sin embargo ningún conocimiento previo es necesario para cuidar y mantener en buen estado nuestros libros.

Lamentablemente los libros actuales no son como los de antes, realizados a mano, con materiales de calidad y hechos para durar mucho tiempo, y que, habitualmente, sólo se encuentran en museos y bibliotecas públicas. Las nuestras, en cambio, están constituidas generalmente por libros  modernos y de una calidad a menudo muy inferior... pero no por ello menos valiosos. En toda biblioteca personal, por pequeña o grande que sea, siempre hay un libro especial, nuevo o viejo, bello o feo, contemporáneo o antiguo, pero lo suficientemente importante como para querer preservarlo de la mejor manera posible. Y en ese sentido y para tal fin, todos podemos ser conservadores de nuestros propios libros.

En pocas palabras conservar significa minimizar lo más posible los daños ambientales y de uso que pueden afectar a los libros. Siguiendo esta premisa, aquí van algunas recomendaciones que cualquiera puede adoptar en casa, sin más esfuerzo que algo de paciencia, constancia y dedicación.

  • MANTENGA LOS LIBROS LO MÁS ALEJADOS POSIBLE DE LA LUZ SOLAR, en particular si es directa
  • REALICE UNA LIMPIEZA PERIÓDICA de estantes y libros; una brocha suave o un paño seco, sacudido y cambiado cuando sea necesario, hará perfectamente el trabajo.
  • NUNCA UTILICE UN LIBRO PARA PRENSAR y/o SECAR HOJAS O FLORES. Estos no sólo pueden dejar manchas irreversibles sino que, además, pueden arrugar y deformar considerablemente las hojas de un libro.
  • NUNCA TOME LOS LIBROS POR LAS TAPAS. La bisagra (la unión entre el cuerpo del libro y sus tapas) es, generalmente y por la sola acción de abrir y cerrar el libro, el punto más débil de una encuadernación y el más susceptible de romperse.
  • NUNCA PONGA UN LIBRO ABIERTO BOCA ABAJO ni DOBLE NINGUNA DE SUS PÁGINAS para marcar un punto de lectura o una página en particular; para ello utilice siempre un marcador (un trozo de papel, una tarjeta, una cinta, etc.).
  • Si en su biblioteca hay LIBROS MUY PESADOS, ya sea por su tamaño y/o por su volumen -como, por ejemplo, un diccionario o una enciclopedia-, de ser posible póngalos y manténgalos EN SENTIDO HORIZONTAL. Un libro voluminoso puede llegar a romper hasta la más firme de las encuadernaciones.
  • Por último, NUNCA, JAMÁS, INTENTE REPARAR UN LIBRO DETERIORADO CON CINTA ADHESIVA (scotch, masking-tape, cinta de embalaje, etc.): esta puede dañar aún más uno en mal estado y el efecto de su adhesivo, tanto sobre papel como sobre tela y cuero, es siempre irreversible. Como medida provisoria puede forrar sus tapas o envolverlo completamente en papel blanco corriente -nunca de periódico o kraft, ya que se trata de papeles de baja calidad y poca duración -, hasta que le sea posible hacerlo restaurar por alguna persona capacitada.