HERRAMIENTAS

H E R R A M I E N T A S

 

Todos los oficios tienen sus herramientas propias; en eso el nuestro no se queda atrás: herramientas nuevas, que cobran vida cuando las usamos por primera vez, pero que tardan meses en adaptarse a nuestro pulso; herramientas viejas, esas que nos han acompañado por años y sin las cuales nos sentimos cojos; o herramientas heredadas, que llevan la huella de otras manos y de otro pulso y que guardamos como un tesoro.
En el blog del encuadernador Jeff Peachey leí algo así como: 'los alumnos nuevos, aprendices o cualquiera que se esté iniciando en el oficio, deberían siempre utilizar las mejores herramientas. Un encuadernador experimentado, en cambio, puede utilizar cualquier cosa (...)'. Jeff Peachey es un gran encuadernador; pero, más que nada, es el fabricante de algunas de las mejores herramientas para encuadernación, en particular cuchillos para descarnar y rebajar pieles y cueros. Lo que cualquier encuadernador dedicado quisiera tener...

En lo personal, no cuento con buenos cuchillos; mis herramientas más importantes son, en realidad, mis plegaderas de hueso: la más vieja llegó a mis manos cuando estudiaba y aprendía encuadernación, hace ya muchos años, en Italia; y las más recientes provienen de una plegadera nueva, grande y tosca, partida accidentalmente en dos. Con ellas marco el papel, el cuero y la tela; doblo, pliego y repliego, corto, ablando, asiento, aplasto, pulo y afino un sinnúmero de materiales en un sinnúmero de etapas de distintos trabajos = lo que las convierte, para mí, en herramientas indispensables. Desde luego hay otras, igualmente importantes -los punzones, el compás, ciertas reglas y escuadras, las agujas-, pero ninguna se ha convertido, con el paso del tiempo, en lo que las plegaderas: una tercera mano (→ no dejen de visitar el sitio de Shanna Leino, que fabrica preciosas  plegaderas talladas, únicas en el mundo!).

Como sea, lo cierto es que cada artesano o artista tiene sus propias herramientas preferidas, que no comparte o comparte con muy pocos, y sin las cuales su trabajo no sería el mismo. Pero, más allá de eso, más allá de los gustos, aficiones o preferencias personales, Jeff Peachey tiene razón al decir que trabajar con buenas herramientas hace una gran -si no toda- diferencia. Por muy caras que sean; al final, esa gran diferencia en el resultado siempre convertirá a una buena herramienta en la mejor de las inversiones.