VOCABULARIO III

VOCABULARIO III: SIGNATURA, RECLAMO Y NUMERACIÓN

 

En una de nuestras entradas anteriores (Diseñadores y Encuadernación) hablamos de los distintos términos que definen el 'cuerpo' de un libro, desde la perspectiva de la encuadernación: hoja, página y cuadernillo:

Hojas, páginas y cuadernillos se ordenan, básicamente, por el texto que estos soportan, premisa que nos lleva directamente al tema de esta entrada: la ordenación y compaginación de un libro.

Hasta hace muy poco, no más de ciento cincuenta años, la encuadernación era un oficio puramente manual y, como tal, siempre acarreó la posibilidad de que, al coser el libro, el encuadernador se equivocase en el orden de páginas y cuadernillos. Para evitar que esto sucediese, se inventaron tres sistemas de ordenación, utilizados en distintas épocas de la historia: el reclamo, la signatura y la numeración

El reclamo, en uso desde el siglo XII, es una palabra que se encuentra en el margen inferior de cada página, a la derecha, y que reproduce la primera palabra de la página siguiente. Mientras el libro fue manuscrito -y 'producido' uno a uno- la posibilidad de un error en la compaginación era muy rara, por lo que las páginas sólo eran ordenadas mediante este sistema.

Con la invención de la imprenta en 1450, al reclamo se sumaron dos nuevos sistemas de ordenación: la signatura y, un siglo más tarde, la numeración.

La signatura es una indicación impresa en la primera página de cada hoja de un cuadernillo y que, al igual que el reclamo, va puesta en el margen inferior. Constituidas por letras y números (A, A2, A3, etc.*), las signaturas estaban destinadas al impresor y al encuadernador para permitirles la correcta ordenación de los cuadernillos y, al mismo tiempo, la corrección de eventuales errores de impresión.  

El sistema de numeración de las páginas fue el último en aparecer (siglo XVI); es también el único que se conserva sin cambios hasta el día de hoy**.

*   También se numeraba con números romanos, tanto con minúsculas (ii, iii, iv, v...) como mayúsculas (II, IV, V...). Por otra parte, si el número de los cuadernillos era mayor a las letras del abecedario, estas se repetían pero en forma doble: Aa, Bb, Cc, etc. (ej.: Aa - Aa 2 - Aa 3, etc.).

**  El último sistema para el orden de los cuadernillos fue el de trazos impresos en el pliegue central de los cuadernillos (ver imagen). Frecuente hasta mediados del siglo XX, este sistema dejó de ser utilizado una vez que la producción de libros se volvió completamente industrial y automatizada.