VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

 

Hace un tiempo publicamos una entrada titulada El valor de nuestro trabajo en la que hablábamos del tema aunque desde la perspectiva de la encuadernación y de la edición y diseño de libros. En esa ocasión emulamos un cartel, descubierto en Facebook, redactado por una orfebre y cuyo texto se relacionaba con su trabajo, pero que adaptamos perfectamente a nuestro tema, el valor del trabajo.

Aunque sin cartel esta vez, hoy repetimos la experiencia, pero desde el punto de vista de la encuadernación-restauración de libros; un poco en respuesta a las preguntas y/o comentarios más frecuentes que nos hacen la mayoría de nuestros clientes, tanto al inicio del trabajo como en el transcurso del mismo. Una de ellas es “mi libro no tiene casi, casi nada, ¿cómo puede costar tanto pegar un par de hojas y volver a ponerle las mismas tapas?”; y la otra “le dejé mis libros hace cinco días en su taller, ¿todavía no están listos? ¡Pero si no había casi nada que hacerles!”.

En vista de las circunstancias y a modo de respuesta, aquí van algunos comentarios que esperamos aclaren al menos algunas dudas al respecto:

  • Un restaurador es –y debe ser-, antes de nada, un encuadernador experimentado. En ese sentido los estudios y la experiencia nos igualan a los médicos: aprender, conocer, entender y saber para tratar.

  • Un restaurador no arregla, remienda ni repara; restaura.

  • Un restaurador necesita tiempo, como todo aquellos que realizan trabajos manuales; pero el de la restauración es un trabajo particularmente lento: un libro en mal estado puede llevar días en ser restaurado, pero a veces semanas e incluso meses.

  • Un restaurador –al menos en Chile- nunca cobra por la realización de un presupuesto, por mucho tiempo que estos requieran (lo que en cambio sí hace un técnico tan sólo por revisar a domicilio una lavadora o una estufa a reparar).

  • Un restaurador cobra sólo por su tiempo y los materiales necesarios para la realización de su trabajo, indiferentemente del valor –sentimental, monetario, histórico u otro- de la obra a intervenir (si aún le quedan dudas sobre esto último, piense: ¿cuánto cobra, por horas o por día, una persona cualquiera para realizar el aseo y otros trabajos domésticos en una casa?).

Finalmente, nunca recurra a un restaurador –uno calificado- si no está dispuesto a invertir en el trabajo bien hecho de alguien experimentado. Si  no es así… mejor guarde su libro en un caja. 

 

CONSERVAR NUESTROS LIBROS

C O N S E R V A R   N U E S T R O S   L I B R O S

 

La conservación y restauración de libros es un trabajo complejo al que, por lo general, se dedican sólo encuadernadores y conservadores/restauradores; es decir, profesionales experimentados y con amplios conocimientos en historia del libro, de la encuadernación y de los distintos materiales asociados -papel, tela, cuero, pergamino, etc.-. Sin embargo ningún conocimiento previo es necesario para cuidar y mantener en buen estado nuestros libros.

Lamentablemente los libros actuales no son como los de antes, realizados a mano, con materiales de calidad y hechos para durar mucho tiempo, y que, habitualmente, sólo se encuentran en museos y bibliotecas públicas. Las nuestras, en cambio, están constituidas generalmente por libros  modernos y de una calidad a menudo muy inferior... pero no por ello menos valiosos. En toda biblioteca personal, por pequeña o grande que sea, siempre hay un libro especial, nuevo o viejo, bello o feo, contemporáneo o antiguo, pero lo suficientemente importante como para querer preservarlo de la mejor manera posible. Y en ese sentido y para tal fin, todos podemos ser conservadores de nuestros propios libros.

En pocas palabras conservar significa minimizar lo más posible los daños ambientales y de uso que pueden afectar a los libros. Siguiendo esta premisa, aquí van algunas recomendaciones que cualquiera puede adoptar en casa, sin más esfuerzo que algo de paciencia, constancia y dedicación.

  • MANTENGA LOS LIBROS LO MÁS ALEJADOS POSIBLE DE LA LUZ SOLAR, en particular si es directa
  • REALICE UNA LIMPIEZA PERIÓDICA de estantes y libros; una brocha suave o un paño seco, sacudido y cambiado cuando sea necesario, hará perfectamente el trabajo.
  • NUNCA UTILICE UN LIBRO PARA PRENSAR y/o SECAR HOJAS O FLORES. Estos no sólo pueden dejar manchas irreversibles sino que, además, pueden arrugar y deformar considerablemente las hojas de un libro.
  • NUNCA TOME LOS LIBROS POR LAS TAPAS. La bisagra (la unión entre el cuerpo del libro y sus tapas) es, generalmente y por la sola acción de abrir y cerrar el libro, el punto más débil de una encuadernación y el más susceptible de romperse.
  • NUNCA PONGA UN LIBRO ABIERTO BOCA ABAJO ni DOBLE NINGUNA DE SUS PÁGINAS para marcar un punto de lectura o una página en particular; para ello utilice siempre un marcador (un trozo de papel, una tarjeta, una cinta, etc.).
  • Si en su biblioteca hay LIBROS MUY PESADOS, ya sea por su tamaño y/o por su volumen -como, por ejemplo, un diccionario o una enciclopedia-, de ser posible póngalos y manténgalos EN SENTIDO HORIZONTAL. Un libro voluminoso puede llegar a romper hasta la más firme de las encuadernaciones.
  • Por último, NUNCA, JAMÁS, INTENTE REPARAR UN LIBRO DETERIORADO CON CINTA ADHESIVA (scotch, masking-tape, cinta de embalaje, etc.): esta puede dañar aún más uno en mal estado y el efecto de su adhesivo, tanto sobre papel como sobre tela y cuero, es siempre irreversible. Como medida provisoria puede forrar sus tapas o envolverlo completamente en papel blanco corriente -nunca de periódico o kraft, ya que se trata de papeles de baja calidad y poca duración -, hasta que le sea posible hacerlo restaurar por alguna persona capacitada.

ANTES Y DESPUÉS

A N T E S   Y   D E S P U É S

El taller Bainbridge Conservation, ubicado en Londres, se dedica a la encuadernación y a la restauración y conservación de libros, muebles y otros. Su sitio web no es distinto de los muchos otros del mismo rubro; sin embargo, la gracia de éste es que su portafolio presenta varios de sus trabajos mediante fotografías tomadas a lo largo de todo el proceso: antes, durante y después.  Las imágenes, además, son muy claras e ilustrativas.

Otro de los trabajos interesantes es el de la realización de cajas y contenedores. Cabe destacar una caja tipo estuche, de las que habitualmente dejan al descubierto el lomo, pero que en este caso ese espacio está cubierto por una pieza de Perspex (Plexiglas), material acrílico transparente que permite ver el lomo pero al mismo tiempo lo protege.

Bainbridge Conservation

HOMENAJE A CLAUDIO GAY

H O M E N A J E   A   C L A U D I O   G A Y

María José Illanes, encuadernadora-restauradora pero también una gran artista y maestra en el arte de la ilustración, acaba de terminar la restauración y reencuadernación del Atlas de la Historia Física y Política de Chile del naturalista Claudio Gay*. Los dos volúmenes del Atlas se encontraban en relativo buen estado; no así sus tapas, que fue necesario rehacer por completo. En lugar de realizar encuadernaciones tradicionales, en cuero y papel o tela y papel, María José optó por cubrir los libros (y los estuches contenedores de cada libro) con lienzo de pintor. Luego decoró cada tapa y cada superficie de los contenedores con ilustraciones basadas en las imágenes de los Atlas. Las fotografías que vemos aquí dan cuenta de su prolijo, delicado y precioso trabajo: todo un homenaje a uno de nuestros mayores naturalistas.

*Claudio Gay (1800 - 1873). Naturalista francés nacionalizado en Chile en 1941. Más información acerca de su vida y su obra aquí.

CONSERVACIÓN y RESTAURACIÓN

C O N S E R V A C I Ó N   Y   R E S T A U R A C I Ó N

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Aquí va un muy útil manual de conservación de libros (en inglés): un manual básico para la conservación y restauración de libros, ilustrado y, lo mejor, gratuito: se puede bajar completamente, por capítulos, en formato pdf. Para todos los encuadernadores interesados en reparar y conservar sus libros, vale más que pena revisarlo (aunque sea con un diccionario en mano!).

Conservation Book Repair: A Training Manual