VOCABULARIO V

VOCABULARIO V: ELEMENTOS DE UN LIBRO

 

El Vocabulario V está dedicado particularmente a los que se inician en el oficio, la bibliofilia y, en general, a todos los amantes de los libros. En esta ocasión, y nuevamente para aclarar dudas, hablaremos de algunos de los elementos importantes que componen un libro.

Las hojas de guarda son hojas de papel decorado o de color, habituales en libros de tapa dura, que van siempre al inicio del libro, una mitad pegada a la tapa y la otra volante o suelta. Las hojas de respeto, en cambio, son páginas en blanco al principio y al final del libro, entre las guardas y el cuerpo, y pueden ser una, dos o más. Actualmente, sin embargo, y para abaratar costos, las grandes editoriales prescinden de ellas o bien ponen a lo más una, por lo que, en general, sólo se encuentran en ediciones especiales o de lujo.

Libro con sus hojas de guarda y una de respeto a continuación; a la derecha algunos de los papeles decorados que se utilizan para las guardas

El frontispicio es una imagen situada a la izquierda de la portada del libro en una página independiente. Si es un retrato, casi siempre es el del autor, pero también puede ser alguna imagen relacionada con el contenido de la obra. Los frontispicios fueron frecuentes hasta principios del siglo XX -aproximadamente-, luego de lo cual fueron cayendo en desuso hasta desaparecer casi por completo.

Tres ejemplos de frontispicio (al lado izquierdo de las portadas)

La portada es -y siempre ha sido- la página que lleva la información más importante del libro: el título, el autor, la editorial y el lugar y la fecha de publicación. Actualmente, sin embargo, se acostumbra a poner los dos últimos datos -lugar y fecha- en el colofón (ver más abajo).

Ejemplos de portadas modernas y contemporáneas de distintos estilos

El epígrafe es una cita extraída de otro libro y/o perteneciente a otro autor y cuya función es complementar el título de la obra o dar una idea general acerca de la temática de la misma. La dedicatoria, en cambio, es un breve texto mediante el cual el autor le dedica su libro a una persona o un grupo de personas en particular. En cualquier caso, ambos elementos van siempre puestos después de la portada.

La portadilla: título de cada parte o de cada uno de los capítulos de un libro, puestos en la página anterior de los mismos. Por lo general las portadillas impresas de esta manera se encuentran en ediciones especiales y de lujo; en las más corrientes, en cambio, se usa ponerlas en la misma página en donde comienza el capítulo.

A la izquierda tres ejemplos de epígrafe, y a derecha dos de portadilla

Finalmente, el colofón, que antiguamente iba al final del libro y en la actualidad al comienzo, es la página que lleva, a diferencia de la portada, la información completa del libro: editor, registro de propiedad, ISBN, tiraje (número de libros publicados), número de edición, fecha, lugar, etc. Sólo algunas ediciones especiales o de lujo sitúan el colofón al final; en estos casos se acostumbra a poner, además, otros datos tales como el tipo de papel utilizado para las páginas, la tipografía, el número de ejemplar y otros datos.

 Cuatro ejemplos de  colofones . Estos pueden ir impresos tanto en la parte superior y el centro como en el pie de la página.

Cuatro ejemplos de colofones. Estos pueden ir impresos tanto en la parte superior y el centro como en el pie de la página.

Para terminar y a modo de síntesis: el orden habitual de los elementos mencionados, en un libro, es el siguiente (en negrita los únicos utilizados hoy por la mayoría de las ediciones corrientes):

  • Hojas de guarda (en ediciones corrientes por lo general son blancas)
  • Hojas de respeto
  • Portadilla (sólo el título de la obra en una página independiente)
  • Frontispicio
  • Portada
  • Colofón moderno (el actualmente en uso, por el reverso de la portada)
  • Epígrafe (y/o dedicatoria, en la misma página o en dos distintas) 
  • Portadillas (títulos o números de las distintas partes y/o capítulos del libro en páginas independientes)
  • Colofón antiguo, al final del libro, pero actualmente en desuso

VOCABULARIO IV

VOCABULARIO IV: INCUNABLE

 

En casi todas las lenguas del mundo -incluida la nuestra- existen palabras que alguna vez perdieron su significado original y que, con el tiempo, pasaron a definir cosas muy distintas o incluso equivocadas.

 El primer incunable, la Biblia de J. Gutenberg

El primer incunable, la Biblia de J. Gutenberg

Tal es el caso de un término cuyo uso hoy en día es popular, pero erróneo, y que está estrechamente relacionado con el universo de los libros y la encuadernación: incunable. Utilizado frecuentemente, casi como un adjetivo, para definir todo libro 'antiguo' o 'muy antiguo', lo cierto es que el término incunable determina no un cierto tipo de libro sino que una época en la historia del mismo.

Incunable (del latín incunabulæ, en la cuna) hace referencia a los primeros cincuenta años después de la invención de la imprenta (1453) y a todos los libros impresos en ese período; dicho de otro modo, a todos los libros impresos en vida de J. Gutenberg o mediante imprentas fabricadas directamente a partir de la original. Es decir y en palabras simples: salvo en casos raros y/o muy excepcionales, sólo los libros impresos entre 1453 y 1500 son y pueden ser llamados incunables.

VOCABULARIO III

VOCABULARIO III: SIGNATURA, RECLAMO Y NUMERACIÓN

 

En una de nuestras entradas anteriores (Diseñadores y Encuadernación) hablamos de los distintos términos que definen el 'cuerpo' de un libro, desde la perspectiva de la encuadernación: hoja, página y cuadernillo:

Hojas, páginas y cuadernillos se ordenan, básicamente, por el texto que estos soportan, premisa que nos lleva directamente al tema de esta entrada: la ordenación y compaginación de un libro.

Hasta hace muy poco, no más de ciento cincuenta años, la encuadernación era un oficio puramente manual y, como tal, siempre acarreó la posibilidad de que, al coser el libro, el encuadernador se equivocase en el orden de páginas y cuadernillos. Para evitar que esto sucediese, se inventaron tres sistemas de ordenación, utilizados en distintas épocas de la historia: el reclamo, la signatura y la numeración

El reclamo, en uso desde el siglo XII, es una palabra que se encuentra en el margen inferior de cada página, a la derecha, y que reproduce la primera palabra de la página siguiente. Mientras el libro fue manuscrito -y 'producido' uno a uno- la posibilidad de un error en la compaginación era muy rara, por lo que las páginas sólo eran ordenadas mediante este sistema.

Con la invención de la imprenta en 1450, al reclamo se sumaron dos nuevos sistemas de ordenación: la signatura y, un siglo más tarde, la numeración.

La signatura es una indicación impresa en la primera página de cada hoja de un cuadernillo y que, al igual que el reclamo, va puesta en el margen inferior. Constituidas por letras y números (A, A2, A3, etc.*), las signaturas estaban destinadas al impresor y al encuadernador para permitirles la correcta ordenación de los cuadernillos y, al mismo tiempo, la corrección de eventuales errores de impresión.  

El sistema de numeración de las páginas fue el último en aparecer (siglo XVI); es también el único que se conserva sin cambios hasta el día de hoy**.

*   También se numeraba con números romanos, tanto con minúsculas (ii, iii, iv, v...) como mayúsculas (II, IV, V...). Por otra parte, si el número de los cuadernillos era mayor a las letras del abecedario, estas se repetían pero en forma doble: Aa, Bb, Cc, etc. (ej.: Aa - Aa 2 - Aa 3, etc.).

**  El último sistema para el orden de los cuadernillos fue el de trazos impresos en el pliegue central de los cuadernillos (ver imagen). Frecuente hasta mediados del siglo XX, este sistema dejó de ser utilizado una vez que la producción de libros se volvió completamente industrial y automatizada.

VOCABULARIO II

VOCABULARIO II: EL LIBRO

 

Como mencionábamos en la entrada anterior, el códex comenzó a utilizarse hace más de mil años. Si bien los siglos aportaron distintos cambios tanto en técnicas como en materiales, la estructura original se mantiene sin mayores cambios hasta el día de hoy. La imagen a continuación muestra un libro con los nombres de sus partes más importantes y comunes; más abajo va la definición de algunas de ellas:

Bisagra: canal o pliegue que se encuentra entre el lomo y las tapas y que une y articula ambas partes.

Capitel: cinta de seda o bordado de uno o dos colores que se pone en algunas encuadernaciones en la cabeza y en el pie del lomo (1). Originalmente los capiteles eran bordados a la costura misma y su objetivo era impedir que, al tomar el libro desde una estantería (2), se rompiera el material de recubrimiento de las tapas (por lo general cuero).

Ceja: Parte de las tapas de un libro que sobresale del volumen constituido por las hojas y páginas.

Guardas: hojas de papel que se ponen al principio y al final de los libros para su protección; pueden ser tanto decoradas como de un solo color. En contraposición, las hojas de respeto son las páginas blancas y/o en blanco que, en algunas ediciones más cuidadas, vienen después de las guardas y antes de la portada (página de título).

Soporte o nervio: cinta de algodón o cordón de cuero o de cáñamo en que se apoya la costura de un libro (3). Actualmente la mayor parte de los libros, sobre todo en el caso de ediciones muy grandes, la costura se hace de manera industrial y no lleva soporte alguno.

Tejuelo: etiqueta de cuero o de papel que va en el lomo del libro y que lleva el título y/o el autor de la obra. Actualmente se prefiere imprimir estos datos directamente sobre el material del lomo; las etiquetas, en cambio, por lo general son utilizadas para algunas ediciones más cuidadas.


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VOCABULARIO I

VOCABULARIO I: SOPORTES DE ESCRITURA

 

Hoy comenzamos a publicar una serie de entradas destinada más que nada a quienes no están familiarizados con el oficio. Bajo el nombre de Vocabulario, la serie dará a conocer los términos más importantes utilizados para describir el libro y la encuadernación (para quienes quieran saber más sobre los mismos, al final de todas las entradas podrán encontrar un listado de enlaces relacionados con cada tema tratado).

A continuación la primera entrada de nuestro Vocabulario.


La definición literal del término libro es soporte de escritura. Dicho soporte no siempre fue el que conocemos hoy, es decir un cuerpo constituido por páginas y protegido por dos tapas. Este formato, que los historiadores llaman códex, existe más de mil años; sin embargo el primer soporte conocido fue una piedra. La imagen a continuación muestra los sucesivos y variados soportes de escritura utilizados antes de la aparición del pergamino y del papel:

El antecesor del códex -nuestro libro actual- fue el volumen. En forma de una larga banda enrollada sobre un listón de madera, el volumen existió fundamentalmente en papiro y en pergamino* -el papel sólo aparecería varios siglos después-. Ampliamente utilizado en la época del dominio romano, los fondos de grandes bibliotecas de la Antigüedad, como la de Alejandría, estaban constituidos sólo por volúmenes:

La evolución del volumen hacia el códex se produjo cuando esa larga banda enrollada comenzó a cortarse en trozos pequeños, los que, doblados en dos, originaron las páginas**:

Este cambio de estructura desencadenó uno de los hechos más fundamentales de la historia del libro -casi tanto como la invención de la imprenta en 1450-, y uno de los pocos que perdura hasta el día de hoy: una nueva  forma de leer.

 

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* Pergamino: uno de los dos materiales que se obtienen a partir de pieles animales (el otro es el cuero)

** Actualmente se cree que uno de los soportes de escritura más influyentes en este cambio fue la tablilla encerada utilizada por los cristianos en la época de las grandes persecuciones romanas (S. I d.C.)


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DISEÑADORES Y ENCUADERNACIÓN

DISEÑADORES Y ENCUADERNACIÓN

 

A menudo sucede lo mismo: un diseñador edita y diseña un libro que luego quiere hacer encuadernar a mano, ya sea porque se trate de una publicación de pocos ejemplares o de un ejemplar único. Lleva entonces su libro ya impreso al encuadernador... y este se encuentra con un sinnúmero de hojas sueltas, impresas casi de borde a borde, y sin hojas de guarda o de respeto. Es decir, un libro cuyas posibilidades de encuadernación serán muy restringidas y que, por lo tanto, nunca permitirán lo esencial de una bien hecha: que el libro se abra completa y perfectamente.
Alguna vez un experto en comportamiento animal dijo que el problema entre perros y gatos reside esencialmente en que ambos utilizan los mismos gestos -agitar la cola, bajar las orejas, arquear el lomo, sostener la mirada o no mirarse, etc.- para expresar cosas totalmente distintas, lo que los lleva, por consiguiente, a una absoluta 'incompresión de lectura' del otro, con las consecuencias que todos conocemos.

Algo parecido sucede con encuadernadores y diseñadores de libros, pero al revés: utilizamos distintas palabras para nombrar las mismas cosas: hoja/página, cuadernillo/librillo, guardas/hojas en blanco, etc.

Es por eso que nos parece importante acotar y precisar algunos términos. Es decir, dar a conocer a los diseñadores lo que, para nosotros, significan hoja, página y cuadernillo, y luego los tres elementos esenciales sobre los que se construye una buena encuadernación (y, de paso, una edición perfecta): cuerpo del librohojas de respeto y hojas de guarda.

Como vemos en la imagen, para un encuadernador, una hoja es un pliego entero que se divide en dos páginas; y las páginas no tienen derecho/revés (cada página es una sola, con su derecho y su revés).

En cuanto a los términos cuerpo del libro y hojas de respeto y de guarda, estas últimas se definen como sigue:
Hoja de guarda: la hoja que se encuentra al abrir el libro, pegada por un lado a la tapa y por el otro al cuerpo del libro. Esta puede ser de color o decorada
Hojas de respeto: la o las hojas en blanco que van entre las de guarda y el cuerpo del libro. Esta puede ser una sola, pero también dos o tres, dependiendo del volumen (tamaño en páginas) y del tipo de libro.

Esperamos que esta entrada llegue el mayor número posible de diseñadores... pero también de encuadernadores! Y no seguir relacionándonos -trabajando juntos- como perros y gatos...