DICHOS Y PROVERBIOS

DICHOS, CITAS Y PROVERBIOS

 

 

A falta de tema para esta semana, aquí va una selección de dichos, citas y proverbios relacionados con bibliotecas, libros y lectura, comenzando por uno de los más notables (a la izqu.) y que da el tono para todos los demás.

La búsqueda de las distintas frases fue el punto inicial de mi primer libro túnel, Armario. La tarea no fue fácil, ya que se trata de un tema poco común y raramente presente en las distintas tradiciones de refranes y proverbios de cada país; sin embargo no son pocos los escritores, pensadores, estadistas y filósofos que, más de alguna vez en sus vidas, hablaron de la importancia esencial de los libros.

Otras tres frases memorables, pero que no encontraron espacio en el libro túnel, también merecen estar aquí: 'De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria' (J. L. Borges). 'El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho' (Miguel de Cervantes). 'Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora' (probervio hindú).

 

Para terminar, una cita igualmente destacable y la única que se opone a todas las demás. Desde su punto de vista, Mao tenía toda la razón... pero quizás también desde el nuestro: puesto que, para bien o para mal, pocas cosas en la vida pueden cambiar a un ser humano como lo hacen los libros...

VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

VALOR Y TIEMPO DE NUESTRO TRABAJO

 

Hace un tiempo publicamos una entrada titulada El valor de nuestro trabajo en la que hablábamos del tema aunque desde la perspectiva de la encuadernación y de la edición y diseño de libros. En esa ocasión emulamos un cartel, descubierto en Facebook, redactado por una orfebre y cuyo texto se relacionaba con su trabajo, pero que adaptamos perfectamente a nuestro tema, el valor del trabajo.

Aunque sin cartel esta vez, hoy repetimos la experiencia, pero desde el punto de vista de la encuadernación-restauración de libros; un poco en respuesta a las preguntas y/o comentarios más frecuentes que nos hacen la mayoría de nuestros clientes, tanto al inicio del trabajo como en el transcurso del mismo. Una de ellas es “mi libro no tiene casi, casi nada, ¿cómo puede costar tanto pegar un par de hojas y volver a ponerle las mismas tapas?”; y la otra “le dejé mis libros hace cinco días en su taller, ¿todavía no están listos? ¡Pero si no había casi nada que hacerles!”.

En vista de las circunstancias y a modo de respuesta, aquí van algunos comentarios que esperamos aclaren al menos algunas dudas al respecto:

  • Un restaurador es –y debe ser-, antes de nada, un encuadernador experimentado. En ese sentido los estudios y la experiencia nos igualan a los médicos: aprender, conocer, entender y saber para tratar.

  • Un restaurador no arregla, remienda ni repara; restaura.

  • Un restaurador necesita tiempo, como todo aquellos que realizan trabajos manuales; pero el de la restauración es un trabajo particularmente lento: un libro en mal estado puede llevar días en ser restaurado, pero a veces semanas e incluso meses.

  • Un restaurador –al menos en Chile- nunca cobra por la realización de un presupuesto, por mucho tiempo que estos requieran (lo que en cambio sí hace un técnico tan sólo por revisar a domicilio una lavadora o una estufa a reparar).

  • Un restaurador cobra sólo por su tiempo y los materiales necesarios para la realización de su trabajo, indiferentemente del valor –sentimental, monetario, histórico u otro- de la obra a intervenir (si aún le quedan dudas sobre esto último, piense: ¿cuánto cobra, por horas o por día, una persona cualquiera para realizar el aseo y otros trabajos domésticos en una casa?).

Finalmente, nunca recurra a un restaurador –uno calificado- si no está dispuesto a invertir en el trabajo bien hecho de alguien experimentado. Si  no es así… mejor guarde su libro en un caja. 

 

EL VALOR DE NUESTRO TRABAJO

EL VALOR DE NUESTRO TRABAJO

 

Muchos de los que trabajamos artesanalmente -es decir con las manos y a pulso- nunca dejamos de sorprendernos de que, a menudo, la misma gente que está dispuesta a pagar cientos de miles de pesos por un cenicero, un abridor de botella, un llavero o una silla 'de diseño', considere nuestro trabajo excesivamente caro.

Hace unos días encontré en la página Facebook* de una orfebre un cartel redactado pensando en esos clientes que, incansablemente, nunca dejan de pedir rebajas en el precio de nuestro trabajo. El cartel original está en inglés y, desde luego, se refiere a las joyas que dicha orfebre realiza, pero después de traducirlo y hacerle unas pocas modificaciones 'encuadernísticas', quedó así:

Si les interesa, pueden copiar, cambiar, adaptar, transformar, pegar, enviar y/o imprimir la imagen como quieran; lo que es yo, la voy a poner sin duda en una de las paredes de mi taller, bien a la vista de todos. En especial de los clientes...

* Facebook - Popnicute (cartel en inglés)